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El estrés y la salud bucal
El estrés y la salud bucal

“Dra. ¿Es posible que es estrés afecte a la boca?” Así comienzan muchas visitas en nuestra clínica dental.

El estrés, significa tensión y  la tensión es necesaria para lidiar con los “pequeños confictos” que aparecen día a día porque nos hace estar más alerta para poder reaccionar de manera rápida y  solventarlos. El problema aparece cuando el estrés se alarga en el tiempo y se instaura en nuestras vidas de manera continua. Someter al cuerpo a esa tensión es perjudicial y por tanto afecta a nivel bucal.

Cuando nuestra cabeza está “en otros menesteres” (una separación, una enfermedad cercana, un problema laboral…) se descuidan otros muchos aspectos de nuestra vida comenzando por una mala alimentación (la ingesta de hidratos, y alimentos ricos en azúcares, se deja de comer fruta y verdura) y disminuye normalmente la higiene bucal (“he comido fuera de casa, no me ha dado tiempo, ya estoy cansado…”) todo ello fomenta una serie de enfermedades bucales tales como la aparición de caries dentales e inflamación y sangrado de las encías. También disminuye la secreción de la saliva a consecuencia del estrés y se manifiestan la típicas y dolorosas llagas o aftas bucales (a veces acompañadas de herpes labiales). Si a ello le sumamos, que el estés se manifiesta de forma biológica con subida de la presión arterial, aumento del riego sanguíneo y una fuerte tensión muscular que a nivel mandibular, se transforma en un apretamiento y/o rechineo de los dientes, acompañado de malestar en la zona del oído (fácil de confundir con otitis), dolor de cuello, cabeza e incluso espalda (llamado bruxismo).

Si tienes alguno de estos síntomas deberás acudir al dentista para poder frenar cuando antes las consecuencias que es estrés y la ansiedad están provocando en tu boca.

Recuerda: El tiempo para relajarte es cuando no tienes tiempo para ello.-Jim Goodwin.